lunes, 6 de febrero de 2012
Acerca de Juan Torres, Izquierda Unida y una petición de disculpas
Javier Parra
Foto: Flickr, PSOE Córdoba
La semana pasada escribí un articulo titulado “Juan Torres López, un lastre para Izquierda Unida” como réplica a uno en el que el economista pedía purgas en el seno de Izquierda Unida de quienes a su juicio no deberían formar parte de ésta formación. Como ya dije – para quien quisiera prestar atención – estoy de acuerdo con que hay personas y comportamientos dentro de la organización que no pueden hacernos sentir orgullosos y que será necesario erradicar, pero siempre desde dentro de la propia organización.
Lo que consideré fuera de lugar y que ningún miembro de IU puede permitir es que vengan de fuera a decirnos a quien hay que ilegalizar o expulsar. Y mucho menos si a lo que se recurre es al asesinato de Trotsky hace 72 años como razón política suprema para exigir purgas hoy en día. Ese artículo, y mi respuesta posterior desencadenó un debate que ha alcanzado límites surrealistas, tanto que pueden hacerle a uno entrar en una contradicción irresoluble si razona un poco más de la cuenta.
Por ejemplo, el señor Torres y algunos de quienes opinaron en los diversos foros de los citados artículos, consideran que el asesinato de Trotsky fue una aberración a todas luces condenable e indefendible bajo ninguno de los puntos de vista. Uno puede estar a favor de esa afirmación o en contra. Pero la pregunta es ¿fueron mas aberrantes o menos los fusilamientos de los desertores por orden expresa de Trotsky durante la guerra civil? ¿Y cuando en 1918 ordenó crear campos de concentración para sospechosos y para oficiales traidores?
Y voy más allá. Tratar de juzgar el llamado “estalinismo” desde una óptica actual puede llevarnos a unas contradicciones más incómodas, y quizá acabaríamos condenando a la propia Dolores Ibárruri, a Pepe Díaz, o incluso a la mismísima Segunda República española por apoyarse en la URSS de Stalin. O ya puestos podríamos condenar a Robespierre y a los suyos por guillotinar al rey de Francia asegurando que el rey debía morir para que el pueblo pudiera vivir.
Como creo que la mayor parte de quienes militamos en esta organización creemos que en su día se actuó de acuerdo a las circunstancias, debemos estar alerta pues a veces el debate Trotsky-Stalin se utiliza como cortina de humo para ocultar un debate que nos afecta más directamente: ¿Reforma o Revolucion? Porque en mi opinión ese es el verdadero debate que debe ocuparnos, ya que además va cobrando cada vez mas fuerza dentro de la llamada “izquierda transformadora”.
Por todo ello solicito formalmente al señor Torres que si desea en algo ayudar a Izquierda Unida solicite en primer lugar disculpas a los jóvenes comunistas sevillanos a los que pidió expulsar e incluso ilegalizar. Acto seguido yo haré lo propio por el artículo “ad hominem” que redacté a modo de respuesta, y que sé que pueden no haber comprendido camaradas a los que les tengo un profundo respeto, como Manuel Martínez Llaneza.
En cualquier caso, como tengo la mala costumbre de no argumentar sin una base solida, por poco que pueda gustar, incluyo además en este artículo una foto tomada unas semanas antes de las elecciones del 20N del señor Torres con importantes dirigentes del PSOE de Córdoba en un acto organizado por estos seguro, y que muchos entenderán que a uno pueden “chirriarle” un poquito.
En fin, allá cada uno con aquello a lo que aspira, si a reformar el sistema o a cambiarlo de abajo a arriba. Por mi parte decir que siendo firme partidario de la teoría de las dos orillas, como lo habría sido hace 80 años o hace 230. Quizá hoy no sean necesarias las guillotinas, pero no me avergüenza decir que en la Revolución Francesa yo habría estado con Robespierre. ¿Y ustedes?
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