Una de las campañas que el liberalismo está lanzando contra los pilares
de la democracia es aquella que se sustenta en el ataque deliberado
contra todas las formas de organización y participación de la clase
trabajadora. En esta campaña de desprestigio no se libran las
organizaciones sindicales. Con una combinación de demagogia y populismo
propia de los fascismos, basan esta campaña en las subvenciones y
aportaciones estatales que reciben los sindicatos en particular y los
partidos políticos en general para el desempeño de sus funciones. Poco o
nada dicen de las aportaciones que la patronal recibe del estado o del
dinero que destinan a sus “liberados políticos” como Javier López,
responsable de CCOO en Madrid, llama a los cargos de confianza
designados a dedo.
Y es que el liberalismo, doctrina que sirve de sustento al actual
capitalismo, basa sus tesis en la reducción al máximo del estado como
garante de lo público para convertirlo en un garante de lo privado. Esa
máxima quizá sea la que explique el comportamiento de algunos medios de
comunicación en manos de las grandes empresas y de toda la trama de
organizaciones y asociaciones que le dan sustento. Una de esas
organizaciones es la Confederación Española de Organizaciones
Empresariales (CEOE), nacida en 1977 al albur de la Ley que regula el
derecho de asociación sindical.
El crecimiento de esta organización patronal es directamente
proporcional al apogeo de las tesis que dan sustento al liberalismo. En
un artículo publicado en 2010 en Público por Ana Tudela se podía leer
que la CEOE nació con 27 patronales asociadas y que en la actualidad
cuenta ya con más de 5.000, aunque su número exacto -dice el artículo-
no conoce ni la propia CEOE.
Subvenciones a la patronal
Para que los empresarios puedan estar agrupados, asociados y defender
sus intereses frente a los de la clase trabajadora necesita de una
burocracia y lo que es más importante, de un sustento económico. Su
forma de financiación no es muy diferente a la de las organizaciones
sindicales, ya que se mantiene gracias a las aportaciones de sus socios y
de las subvenciones que por distintas vías recibe del Estado. Según la
Memoria Anual de la propia CEOE para el 2010 y que recoge el diario
Público, la patronal mueve al año más de 587 millones de euros, de los
que un 68% procede de subvenciones públicas, cantidad que no está nada
mal para quienes quieren reducir el estado a la mínima expresión y más
si tenemos en cuenta que la aportación destinada al Congreso y al Senado
es de 231 millones de euros. Ana Tudela, en su artículo de Público va
más allá y compara la cifra con el dinero dirigido a Vivienda, la CEOE
recibe la mitad del dinero que el estado destinaba a ayudas a la
vivienda en 2010.
Cuotas de “afiliación”
Parece que para la patronal estar organizada reporta ventajas y
beneficios ya que no tienen empacho, en época de EREs y recortes
salariales, en seguir alimentando su superestructura a base de
aportaciones. La cuota mínima de “afilición” para cada empresa en las
grandes patronales es de 3.000 euros al año, frente a los 120 de media
que se paga a los sindicatos de clase. Además de esta cuota mínima,
existe otra partida de aportaciones, que oscila entre los 200.000 y
300.000 euros que las grandes corporaciones “inyectan al año”.
Según el diario Público, no hay datos exactos del dinero que ingresa la
organización a través de las cuotas, lo que existe, es el dinero que a
través de este medio recibe la estructura central de la CEOE, casi siete
millones de euros. Aunque según una encuesta realizada entre sus
miembros y de la que se hizo eco El Mundo hace unos días, los
empresarios asociados prefieren mantenerse con dinero público antes que
con sus cuotas.
Liberados patronales
Si las cifras que mueve la CEOE nos parecen desorbitadas, lo son más si
vemos las del personal que tiene a su cargo. En España hay más de
35.000 personas a sueldo de la patronal frente a los 4.200 delegados que
tienen las organizaciones sindicales, es decir, por cada delegado
sindical, la patronal tiene 8 personas dedicada a la defensa de sus
intereses. El porcentaje no es muy proporcionado.
Según Ana Tudela en su artículo de Público, la CEOE da empleo de manera
directa a 130 personas, las organizaciones territoriales y sectoriales
lo hacen con 3.600 y el resto de empleados y empleadas hasta las 35.000
los son de las organizaciones de base.
Además del personal contratado, la CEOE cuenta con más de 170.000
empresarios a nivel estatal que ejercen de manera desinteresada labores
de representación.
Liberados políticos
A estos liberados de la patronal, habría que sumar los “liberados
políticos” nombre acuñado por Javier López, responsable de CCOO en
Madrid, y sobre los que tampoco dicen nada los fanáticos del
liberalismo. Los liberados políticos son las personas asignadas a dedo
por las Administraciones Públicas con sueldos cuantiosos y que sólo en
el periodo de Esperanza Aguirre, en la Comunidad de Madrid, han pasado
de 728 que tenía Gallardón a 1.521 que tiene la actual presidenta. La
demagogia de apelar a la austeridad para la supresión de derechos a la
clase trabajadora parece que choca con estas cifras, y más si tenemos en
cuenta que en la Administración regional existen unos 700 delegados
sindicales con dedicación exclusiva, la mitad de “liberados políticos”
que tiene Aguirre bajo el nombre de “cargos de confianza”.
“A los concejales y diputados, los elige la ciudadanía. A los delegados
sindicales los trabajadores y se rigen por leyes, convenios o acuerdos.
A los liberados de Aguirre, los elige sólo el dedo de la Presidenta y
en ellos se nos van mucho más de 100 millones de euros que pagamos todos
los madrileños”, comenta Javier López en un artículo publicado en su
blog.
Mundo Obrero.
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